Disfunción eréctil: las 4 preguntas más habituales sobre su tratamiento

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La disfunción eréctil es un trastorno sexual muy común el cual aparece durante la fase de excitación. Su principal característica es la imposibilidad de tener o mantener una erección. 

Aunque la disfunción eréctil se produce cuando ya se ha experimentado esta pérdida de erección en repetidas ocasiones, lo más normal es que todos los hombres hayan sufrido un episodio así alguna vez en la vida. El problema está en la manera de vivirlo. Muchos hombres lo toman como lo que es, un hecho aislado que puede ocurrir por diversas razones: ingesta de alcohol o drogas, nervios, preocupación, expectativas, cansancio, etc. Sin embargo, otros experimentan una sensación de fracaso, generan sentimientos negativos anticipando la posibilidad de repetición, miedo al fracaso y a no ser capaz de estar a la altura con su pareja. En este punto se crea una alarma por generalización y, como consecuencia, se vuelve a producir una pérdida de erección, con lo que se confirma el miedo.

¿Cuándo es necesaria la intervención de un sexólogo para tratar la disfunción eréctil?

En primer lugar debe indagarse sobre las circunstancias en las que ocurren dichos episodios (solo/acompañado, lugar, situación, momento de la relación sexual en la que ocurre, etc.) y evitar cualquier experiencia en presencia de la circunstancia ansiógena. Si son mantenedores psicológicos (miedo al fracaso, por ejemplo), se comenzará con la denominada psicoeducación, con el fin de desmontar estas creencias. Además, es importante ofrecer información sobre anatomía, funcionamiento de la erección, su papel en la respuesta sexual humana, causas, etc. 

Si la pérdida de erección es paulatina, suele deberse a falta de atención a los estímulos excitatorios. El trabajo consistirá, por tanto, a redirigir la atención a dichos estímulos. Si se produce de forma brusca, será causado por ansiedad o miedo y el tratamiento irá orientado a manejar las emociones y los pensamientos detrás de ellas. Finalmente, si la pérdida de erección aparece de manera intermitente, suele ser causada por distracciones y la intervención será similar a cuando hay falta de atención.

¿En qué consiste el tratamiento de la disfunción eréctil?

Los objetivos de la terapia van dirigidos a aprender a tener relaciones sexuales sin ansiedad ni angustia, ya que el fin último es el disfrute mutuo y la comunicación afectiva manteniendo una relación de forma tranquila y sin prisas. Para ello hay que cultivar los estímulos excitantes y fomentar la erotización de todo el cuerpo, despreocupándose del funcionamiento del pene.

Aprender otras prácticas que no necesiten erección para ponerlas en marcha cuando haya una pérdida será un punto clave. Que no haya erección no significa que no se esté excitado o que no se pueda seguir disfrutando. Se debe aprender a que haya una resolución de la tensión sexual sin presencia de aquello que produce ansiedad (penetración, por ejemplo) y a tolerar una pérdida de erección, pudiéndola conseguir de nuevo.

Uno de los ejercicios más utilizados es el placereado o focalización sensorial. El ejercicio está pensado para experimentar de forma placentera el dar y recibir junto a nuestra pareja centrándose en uno mismo, en las propias sensaciones y deseos. En resumen, fomentar el egoísmo positivo, que consiste en realizar una práctica porque uno disfruta realizándola, dejando de lado la interpretación de las expectativas que puede tener la pareja. Asimismo, erotizar otras partes del cuerpo y que la erección y el coito no sean protagonistas del encuentro sexual, ampliando el repertorio de prácticas sexuales.

Generalmente cualquier ejercicio se combina con técnicas de relajación para controlar la ansiedad y volver a redirigir la atención a las sensaciones lo antes posible. Existen 3 técnicas muy sencillas, que se ensayarán en consulta hasta que se tenga la suficiente destreza para poderlo realizar en solitario. La técnica que se utilice será la más adecuada en función de las necesidades del paciente, es decir, si la fuente de ansiedad es cognitiva o física.

¿Es importante la implicación de la pareja en la terapia sexual?

La comunicación con la pareja durante el tratamiento de la disfunción eréctil es fundamental: reducirá la ansiedad y fomentará la comprensión, confianza e intimidad. El apoyo por parte de la pareja tiene un papel central: sin él la persona afectada desarrollará sentimientos de culpa, hiper-responsabilidad, vergüenza y soledad. 

Desmontar ideas irracionales, así como no anticipar pensamientos que pueda tener la pareja (por ejemplo: para mí el coito no es importante pero para ella seguro que sí) ayudará a que el tratamiento sea más eficaz. La única función de dichos pensamientos es distraernos de las sensaciones y generar estrés, incompatible con una respuesta sexual. Se aprenderá a redirigir la atención a las sensaciones corporales en lugar de los pensamientos negativos.

Pero… ¿es realmente eficaz el tratamiento psicológico de la disfunción eréctil?

Aunque el tratamiento tiene en cuenta muchos factores, la terapia sexual es una de las más eficaces que existen. Por ello, es importante que el trabajo se realice bajo pauta de un especialista, pues si ocurre algún problema o no se consiguen los resultados esperados,  se deberán  analizar los factores mantenedores para replantear el tratamiento. Por ello, habrá que supervisar el trabajo realizado semanalmente y percibir la evolución. 

Silvia Cintrano
Unidad de Sexología y Terapia de Pareja

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